La pareja de baile

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Hace algún tiempo, junto a un par de amigos conversábamos acerca de la pareja perfecta.
Lo interesante era que cada uno echaba mano a todo lo que tuviera a su alcance con tal de explicar mediante metáforas, cómo debía ser la pareja perfecta. Había un amigo que era músico que explicaba cómo instrumentos tan distintos como el bajo y la batería encontraban el romance tan perfecto, que sin exagerar, le daban sentido a la composición musical. Era según él, la base desde donde se construye la música.
Es como el terreno donde edificarás tu casa, dijo el arquitecto. En la arquitectura hay un especial romance con la luz y los volúmenes. Es la luz la que baña de sentido a los volúmenes, y juntos crean un maravilloso juego.
El jugador de futbol no pudo evitar referirse al tema y nos dio cátedra de la dupla perfecta, encontrando su máxima expresión en la pareja Gorosito-Acosta, la mezcla perfecta entre técnica y fuerza.
Mientras todos discutían, mi borracha mente sólo volaba con helvéticas, bodonis, tipos geométricas y las ideas empezaban a calzar tan a la perfección como cuando tienes el 80% del sudoku resuelto.
Es el lenguaje les dije. El lenguaje el que hace que una pareja sea perfecta. 2 personas iguales, con los mismos gustos, los mismos intereses y que tienen una vida exactamente igual, es una pareja aburrida, predecible. Y mientras más te acerques al promedio, más aburrido será encontrar pareja perfecta. En el fondo, la exquisita técnica de Gorosito, no tendría sentido si todos los jugadores fueran igual o similares a él. En ese sentido el pipo sale de su centro y se transforma en alguien excéntrico. Ahora, el Beto Acosta era un bruto con una fuerza bestial, prácticamente sin técnica, pero ni a patadas eras capaz de botarlo. Juntos encontraron un romance que los complementaba y que los convertía en una pareja tan perfecta como la luz y el volumen en la arquitectura.

Los extremos encuentran juntos su equilibrio.

 

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El lenguaje
Al imaginar dos lenguajes tipográficos extremos, probablemente se nos venga a la mente el típico ejemplo de la tipografía bloque de piedra, versus la tipografía gestual. La gente ya lo sabe, y funciona siempre. En realidad no siempre, pero de eso depende la maestría y experiencia del diseñador.
La gracia de esta pareja es que no sólo nos están mostrando que a pesar de ser tan diferentes, juntas son la una para la otra, sino que también el aporte comunicacional pasa por la sensibilidad de su proxémica, tamaño, color, etc.

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Esa es una de las compatibilidades de lenguaje fácil y el que todos conocen, pero ¿qué pasa cuando la letra no sólo comunica a través de su particular forma, sino que tiene además un extra que la hace particular, por ejemplo su carga histórica?. Por ejemplo, hace algunos días leía un artículo que hacía referencia al uso y abuso, prostitución y violación de trajan en los afiches de cine. Luego viene la pregunta, ¿cuánto cuesta sacarse de la cabeza la carga histórica de una tipografía?.

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El peso
Muchas parejas se han hecho famosas porque su combinación de peso suele ser graciosa, como Bud Spencer o Terence Hill, Laurel y Hardy, o don Ramón y el Señor Barriga. Cuando hablamos de compatibilidad tipográfica por pesos extremos, por lo general hablamos de compatibilidad segura, ya que son tipografías de la misma familia que comparten el mismo lenguaje, proporciones y legibilidad, pero tienen la sutileza de encontrar el equilibrio en su peso visual, y mientras la delgada quiere volar, la gorda le pone los pies en la tierra.

 

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El ancho
Al igual que el peso, las compatibilidades de ancho, ya sea por condensación y por extensión de las proporciones de la letra siempre crearán una especie de unión que las hace ser bastante seductoras juntas. Una compatibilidad que sin lugar a dudas encanta y suele ser de buen gusto, ya que encuentran su equilibrio en su proporción. Extender y condensar, achatar y estirar. Y depende de cómo se ocupe, inclinar, y des-inclinar.

lamaneradedecirLa manera de decir las cosas
Volvemos al referente que estamos acostumbrados a utilizar. El de la voz hablada.
Y es que la pareja contradictoria, da la impresión de que siempre: el vozarrón y la voz angelical, la pronunciación perfecta y el candidato campesino, o el norteño y el sureño. Distintas velocidades, distintos tonos, distintas cargas, en realidad distintos todo, pero que al juntarse inexplicablemente funcionan de manera armónica.

aire

La palabra en su entorno
No sólo las tipografías pueden ser compatibles entre ellas. Sino que muchas veces, es importante saber que la elección tipográfica puede trabajar con el entorno con que habita.
Por ejemplo, conceptualmente, es bastante básico jugar con ciertos lenguajes de peso o conceptuales, como por ejemplo hacer volar a una tipografía con forma de globitos. Pero ¿qué pasa si nos arrancamos de ese juego básico y hacemos volar una tipografía predestinada a hundirse, o bien, logramos crear un coqueto juego conceptual entre las características conceptuales de la letra y el contenido?

 

holahola

Su sentido del humor
Es difícil de explicar. Pero últimamente me ha llamado mucho la atención ver gente que diseña sus tipografías en que cada y una de las letras cuenta una historia distinta. Cada letra tiene detalles que la caracterizan y diferencian una a una, y sus formas tienen tanta identidad por si solas, que al usarlas en grupo se inhiben y se termina creando un tuiti fruti aleatorio de legibilidades y conceptos. No digo que esté mal, pero si al momento de usarse se hace incontrolable, es probable que no se pueda usar.
La búsqueda debiese ser en trabajar con solamente un golpe conceptual, con mucha identidad, y buscar una pareja tipográfica que potencie lo que necesitamos destacar. En ese sentido, Don Ramón por si solo no es tan divertido. Tiene su manera de ser que lo hace más o menos gracioso, pero al interactuar con el señor Barriga, doña Florinda y el profesor, es cuando se genera el impacto más poderoso.

 

 

imagen de Jennet Liaw

Su capacidad de sobresalir
Hay tipografías que uno las ve, y se autojerarquizan solas. Porque tienen esa belleza que atrae inmediatamente al ojo. Saber utilizar este tipo de elementos al momento de hacer una elección tipográfica es fundamental para una comunicación gráfica eficiente.

 

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imagen de Letter boy

El idioma en que se habla
Muchos idiomas tienen particularidades en su escritura, y estas particularidades se pueden acentuar con una perfecta elección tipográfica. Esto me hace recordar los interesantes conceptos de Pancho Gálvez, en que buscaba con su tipografía elemental, desarrollar ciertas particularidades en el diseño de la letra, que la hacían ideal para usarse en un determinado idioma. Así experimentó mucho con los sonidos del español y el mapudungún, una hermosa lengua de un pueblo originario en Chile.